domingo, 25 de enero de 2015

Lengua para la libertad y libertad para la lengua en Venezuela

Ensayo sobre cómo el poder manipula la lengua en Venezuela para asentar proyecto liberticida

 

 

La lengua es el instrumento fundamental del hombre para hacer el mundo inteligible y comunicable. Por ello, todo proyecto que aspire a controlar la sociedad busca manipular la lengua empobreciéndola, envileciéndola, distorsionándola, descoyuntándola e impidiendo la difusión de voces disidentes.  Se persigue así anular o asordinar toda percepción distinta a la oficial y todo contradiscurso. Se compromete de esta manera la libertad desde sus fundamentos.En este ensayo buscamos hacer tangible cómo este fenómeno se está desarrollando en Venezuela, subir nuestros niveles de alerta y proponer vías para desplegar el idioma a plenitud, preservando así la pluralidad de opciones y percepciones que construyen una sociedad libre, abierta y próspera. 


 

Lee y/o descarga este ensayo haciendo clic aquí.

viernes, 24 de enero de 2014

¿Al suelo, Venezuela?

Artículo sobre la utilización de la lengua como arma política en la Venezuela actual, publicado el 6/12/13 en el diario El País de España



el país


"Basta asomarse al debate público para constatar cómo, a cualquier nivel e incentivado desde las más altas instancias del poder, campean la procacidad más cruda, la tosquedad más pesada, el vacío conceptual, el desmadejamiento sintáctico. Vivimos entre torcidas palabras y frases aisladas, incapaces de tejerse en beneficio del refinamiento o la complejidad, salpicadas de mecánicas consignas".

Leer artículo completo en
http://elpais.com/elpais/2013/12/02/opinion/1386014024_190837.html

"La lengua está por encima de todas las diferencias"

Entrevista a Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes,  publicada el 20/10/2013 en el Papel Literario de El Nacional

Víctor García de la Concha / EFE

“Nunca olvidaré mi primer día de escuela –nos dice Víctor García de la Concha en pleno verano madrileño, con ojos entrecerrados y una leve sonrisa. El aula era modesta y, en la pizarra, el maestro, con tizas de colores, había dibujado el Quijote y Sancho Panza. Cada día nos leía un capítulo y nosotros teníamos que resumirlo por escrito y leerlo en alta voz. Luis Cortés, se llamaba mi maestro. Fue el responsable de mi vocación literaria”.

Leer texto completo en: http://www.el-nacional.com/papel_literario/Victor-Garcia-Concha-lengua-diferencias_0_285571457.html

El patrimonio de la lengua es asunto de todos

Artículo publicado el 20/10/2013 en el Papel Literario de El Nacional en ocasión del comienzo del VI Congreso de la Lengua, en Panamá


El patrimonio de la lengua es asunto de todos

"...en la orilla americana del español, debemos ser más activos en la gestión de nuestra propia lengua. Con frecuencia se diría que en estos temas actuamos como usufructuarios o como subalternos: usamos el español y lo conservamos, seguimos directrices en cuya forja no hemos participado suficientemente. Propongo que actuemos aquí tal como lo hacemos en la literatura: a plenitud. Como los copropietarios que somos. Intervengamos cabalmente en la forja de la institucionalidad del español. Sin tremendismos, improvisaciones, resentimientos o indiferencia. Con compromiso real y constante, conocimiento íntegro, sentido de unidad y aporte de recursos económicos. Así, el patrimonio en lengua española, que es de todos nosotros, será más atractivo para los extraños y más entrañable para los propios. ¿Puede cuantificarse el inmenso beneficio que esto nos depararía?"

Ver el artículo completo en: 
http://www.el-nacional.com/papel_literario/patrimonio-lengua-asunto_0_285571458.html

"Un régimen que busca el control social necesita controlar la lengua"

Declaraciones dadas el 4/11/2013 a Mireya Tabuas en El Nacional  sobre el estado de la lengua en Venezuela.


El profesor Carlos Leañez / Henry Delgado

"Un régimen que busca no solo gobernar sino tener control social necesita controlar la lengua porque ella es la llave de nuestras percepciones. Un régimen que controla la lengua busca ser el decodificador, torcer las percepciones para que la población vea lo que quiere que vea, piense como él quiere; deje de pensar, incluso".

Ver texto completo en: 

http://www.el-nacional.com/sociedad/regimen-control-necesita-controlar-lengua_0_293970770.html

domingo, 11 de noviembre de 2012

¿Mercosur o Hispanoamérica?

La incorporación de Venezuela al Mercosur, con la cual este bloque llega hasta el Caribe –mas sin acceso al Pacífico− da la ocasión de abrir un debate vital para Hispanoamérica. ¿Es Mercosur el esbozo de nuestra casa grande o un mero intento de hegemonía brasileña? ¿Se puede en el seno de este mecanismo contrarrestar al gigante amazónico o debe más bien optarse por un esquema sin Brasil? ¿Dónde quedan países clave como México y Colombia? Responder estas preguntas es vital para encontrar nuestro sitio en un mundo cuyos grandes reacomodos retan la imaginación política. 

Nuestra convicción es que la amplia base lingüístico-cultural hispanoamericana, por su especificidad y talla, es el punto de apoyo adecuado para negociar en forma óptima nuestro lugar en este siglo. 

Dos enlaces hacia el texto completo aparecido en el Papel Literario de El Nacional el 11/11/2012:

La página tal como apareció en el periódico:
 https://dl.dropbox.com/u/6040631/Papel%20Literario%20Mercosur%20o%20Hispanoam%C3%A9rica.pdf

Sólo el texto:
https://dl.dropbox.com/u/6040631/S%C3%B3lo%20texto%20Mercosur%20o%20Hispanoam%C3%A9rica.pdf

viernes, 28 de septiembre de 2012

¿Están los italianos destruyendo su lengua?

¿Debemos aceptar indiscriminadamente las palabras provenientes de otra lengua? ¿Conviene más bien adaptarlas y limitarlas a lo estrictamente necesario? Partiendo de una nota de la agencia EFE, http://www.google.com/hostednews/epa/article/ALeqM5gn5ShcfhZgQEJJv3y8di4M3ik2mg?docId=1844011
, en la que se indica que el italiano corre el riesgo de convertirse en "iltalenglish" nos interrogamos sobre cómo lograr una coveniente entrada de extranjerismos.

Puedes oír la entrevista por Radio Televisión Española

http://www.rtve.es/alacarta/audios/un-idioma-sin-fronteras/idioma-sin-fronteras-analizamos-utilizacion-palabras-ingles-otras-lenguas/1525739/

o por mi canal en Dropbox

http://dl.dropbox.com/u/6040631/ingles%20en%20italiano.mp3

domingo, 1 de abril de 2012

Nuevo rol del Instituto Cervantes: colíder de la gestión de la lengua española en el mundo. Entrevistamos a su director.

El Instituto Cervantes da un giro: se plantea ampliar sus tareas y coliderar, en pie de igualdad con todos los países hispanohablantes, la gestión de aspectos de nuestra lengua tales como la traducción, el lenguaje de la ciencia, la rotulación de bienes y servicios, la presencia en organismos internacionales, la difusión del español como lengua extranjera en EEUU, Brasil y el Caribe, etc. Entrevistamos aquí a una figura clave: Víctor García de la Concha, director actual del Instituto Cervantes y ex-director de la RAE. Fue responsable fundamental de las políticas lingüísticas panhispánicas que ya han visto el día: ortografía, gramática y léxico corriente. Una figura clave en la institucionalidad que rodea la vida de nuestra lengua.

 http://www.rtve.es/alacarta/audios/un-idioma-sin-fronteras/idioma-sin-fronteras-victor-garcia-concha-nuestro-objetivo-iberoamericanizar-instituto-cervantes-15-03-12/1350245/

sábado, 7 de enero de 2012

Los jóvenes se manejan con 240 palabras en total. ¿Hay que hacer algo al respecto?

El Diario Clarín nos indica que, de acuerdo a un cálculo de la Academia española de la lengua actualizado al 2010, mientras “un ciudadano medio utiliza entre 500 y 1000 palabras” del español para comunicarse cotidianamente, los jóvenes usan un 25%, “algo más de 240”. El castellano cuenta con casi 100 mil vocablos, o sea que, de ese gran abanico de posibilidades, utilizan un 0,03%. Converso sobre el tema en "El mundo de la Ñ". Pincha el siguiente enlace:

http://dl.dropbox.com/u/6040631/j%C3%B3venes%20140%20palabras%20%204%201%2012.mp3


o la edición del 4 de enero de 2012 del programa "Un idioma sin fronteras" de Radio Exterior de España: 


http://www.rtve.es/podcast/radio-exterior/un-idioma-sin-fronteras/

miércoles, 4 de enero de 2012

Piden que el español sea materia obligatoria en Jamaica

Conversación que analiza artículo de la prensa de Kinsgton, Jamaica, en el que se solicita hacer el español lengua obligatoria en la escolaridad de la isla. Llama la atención por el hecho de que, a pesar de poseer la lengua más internacional del mundo, el inglés, como lengua materna, los jamaiquinos empiezan a sentir la necesidad de hablar también español para interactuar mejor con su contexto inmediato. Fue emitida por Radio Exterior de España el 21/12/11. He aquí el enlace:
http://dl.dropbox.com/u/6040631/Mundo%20%C3%91%20Jamaica%2021%2012%2011.mp3

sábado, 19 de noviembre de 2011

Un hablar pleno y flexible para el crecimiento personal y social

En esta entrega de "El mundo de la Ñ", nos interrogamos sobre cómo el hablar oral y callejero, patrimonio de todos, debe, en los contextos que así lo exijan, dar lugar a otras formas de toma de la palabra para crecer como individuos y como sociedad. 
Pincha aquí para oírlo:
http://dl.dropbox.com/u/6040631/%C3%91%2012.10.11%20espa%C3%B1ol%20correcto%20ciudadan%C3%ADa.mp3

martes, 25 de octubre de 2011

El español no es lengua extranjera en EEUU

En la segunda edición de "El mundo de la Ñ" doy elementos para afirmar que el español no puede ser considerado una lengua extranjera en los EEUU.

Para escuchar el diálogo pincha aquí:

http://dl.dropbox.com/u/6040631/No%20es%20lengua%20extrajera%20en%20EEUU.mp3

miércoles, 19 de octubre de 2011

El español es la lengua que articula América Latina

En la primera edición de "El mundo de la Ñ", en Radio Exterior de España, dialogo con Susana García Polo sobre cómo nuestra lengua comunica no sólo a los hispanohablantes de Latinoamérica, sino también a los hablantes de las otras lenguas, pequeñas o grandes. Pincha aquí:
http://dl.dropbox.com/u/6040631/EL%20MUNDO%20%C3%91%20OK_1969076.1350.mp3

domingo, 2 de octubre de 2011

Amnesia digital


Nunca olvidaré mi primera computadora: una preciosa Macintosh Classic. Los imperativos económicos muy a mi pesar me llevaron al mundo de los clones y a otros sistemas operativos... con un grave descuido de mi parte: no trasvasé a los nuevos formatos lo que tenía en mi joyita. Pasaron los años... ¡y ya no sé como recuperar esos archivos!
Admito que me alertaron: los CD, DVD e incluso los discos duros, con el tiempo, aunque no se usen, terminan por ser inutilizables. No hice caso. Pero, vía Le Monde, llegué a un informe presentado a la Academia de Ciencias del Instituto de Francia que sentencia: “los medios digitales tienen una vida útil de cinco a diez años”. Esto es gravísimo, dada la actual expansión de la acumulación de datos por vía digital: en 2007, 281 millardos de gigabytes, es decir, 45 gigabytes por cada ser humano; en 2011, 1.800 millardos de gigabytes, diez veces más que en 2006. Las grandes instituciones se han lanzado a una “migración perpetua” para asegurar la perennidad de la información...
Pero veamos más allá. Ubiquémonos en una escala de milenios. Digamos que, en medio de un cataclismo, nos arreglamos para salvar un disco duro en los pliegues de una cueva. El año 4.000 es descubierto por nuestros descendientes. ¿Qué podrán extraer de él?  Muy probablemente menos que la copiosa información que se extrajo de los manuscritos del Mar Muerto dos milenios después de haber sido ocultados en grutas.
En cierta forma, la precariedad del soporte digital y la incertidumbre respecto a la disponibilidad permanente de medios para leerlos, pone al legado del género humano, en el largo plazo, en condición volátil. Un cataclismo, un colapso de los sistemas, un parpadeo en la “migración perpetua”, podría hacer perder tesoros a la humanidad. Podría perderse, de haber puesto todas las fichas en la ruleta digital, incluso la continuidad de la especie. ¿Habría que comenzar todo de nuevo?
Hace millones de años nuestros ancestros comienzan un proceso que los lleva a un momento fundacional: el surgimiento de la lengua. La cultura desplaza entonces a la biología como principal factor evolutivo. Nace la humanidad. Ésta es, ante todo, lengua, lenguajes: capacidad simbólica para aprehender, proyectar, rememorar, imaginar. Su soporte ha sido el aire, la piedra, el papel y, hoy, de manera creciente, lo digital. Rara vez ha habido tanto en juego.
Ya comienzan los libros digitales... ¿los podrán leer mis nietos como yo leo los libros de mi abuelo? Por de pronto me he dado a la tarea de imprimir todo lo fundamental, esperando que el mercado ponga rápidamente a disposición de los simples mortales la “migración perpetua”.


sábado, 29 de enero de 2011

¿Qué hablaremos en 2050?

Una de las bases del poder de las lenguas es la demografía. Por ello, una de las claves para atisbar sus futuros allí se encuentra. Resulta instructivo entonces revisar las perspectivas hacia el 2050, año en que saltaremos de los 7 millardos de personas actuales a 9.
En la India y buena parte de África, el inglés, si lograse sumar a su rol de lengua de administración, negocios y educación superior el de lengua materna e identitaria, se estaría asegurando la sólida continuidad de su preponderancia actual. En efecto, en el 2050 la India, con 1,5 millardos de habitantes será la primera potencia demográfica mundial y Nigeria habrá saltado de 132 a 258 millones. Pero que el pragmatismo desplace a la identidad luce poco probable: los hablantes necesitan sentir que su lengua los encarna profundamente. Además no parece haber recursos ni voluntad para ello. Así, el inglés permanecerá, en términos cuantitativos, minoritario en estos territorios. El gigante de la India pareciera ser el hindi: agrupa el 34% de los hablantes y, unido al urdu, hablado en Pakistán y del cual poco difiere, se proyecta como una de las grandes lenguas del futuro.
China, pasará de 1,3 a 1,4 millardos: descenderá a segundo gigante demográfico, retrayéndose porcentualmente del 18,5% al 15,5% de la población mundial. No parecen entonces los números halagadores. Pero no cabe duda de que el mandarín tiene un enorme potencial de expansión. En muy primer lugar, hacia adentro: 33% de la población china no domina a cabalidad la lengua nacional, sino idiomas que no permiten la intercomprensión con ella. La expansión masiva fuera de sus fronteras parece más cuesta arriba: la competencia entre las grandes lenguas es feroz y el aprendizaje muy difícil para aquel que no posea de arranque una lengua aparentada. Sin embargo, aunque esto no implique necesariamente más hablantes, no parece imposible que el mandarín expanda sus territorios. En efecto, la población en Rusia, de lejos el país más vasto del mundo, pasará de 143 millones a 101, y China, a sus fronteras, probable primera potencia económica mundial, sobrepoblada, necesitada de agua y territorio... podría desbordarse.
Con respecto al español, la Britannica World Data asevera que para el 2050 será hablado por el 10% de la población mundial, es decir 900 millones de personas. Confieso que el cálculo me parece exagerado: los hablantes de los países hispanohablantes sumarán alrededor de 600 millones. Ciertamente, cabe prever una fuerte expansión en los EEUU y Brasil y, de continuar la tendencia a ser la segunda lengua más estudiada en el mundo, podríamos sumar muchos más, pero la cercanía al millardo parece irrealista. En todo caso, y por mucho, se afianzará aún más como la primera lengua del continente... a menos que Brasil o Estados Unidos, desde su unidad política, saquen ventaja de la presente condición de archipiélago del mundo hispanohablante.
El árabe no cojea por el lado de la demografía. Un país como Egipto, por ejemplo, pasará de 74 a 127 millones. Sin embargo el problema es que esta lengua se fragmenta en múltiples variantes de difícil o imposible intercomprensión y que el árabe clásico, literario o estándar no es hablado en la cotidianidad por nadie… pero hay quien sostiene que en las salas de redacción de Al Jazeera se está forjando un árabe moderno y accesible a todos.
A la entrada en barrena demográfica del ruso hay que sumar la del alemán, el italiano y el japonés. De no oponer estos pueblos factores cualitativos a la mengua poblacional, puede esperarles el ir a la zaga de los poderosos de turno. Y esto es aplicable a toda Europa: pasará de ser el 12% de los habitantes del planeta... a 7% en el 2050.
          Se diría entonces que el español, el hindi, el inglés y el mandarín son las lenguas que marcarán más el futuro próximo. Un futuro muy asiático: 60% de la población del mundo en un solo continente.

martes, 9 de noviembre de 2010

No somos inquilinos de nuestra lengua

Corría el año 1969. Una brisa fresca y un cielo gris presagiaban el otoño. Estaba en la calvinista Ginebra a las puertas de una escuela desconocida. Me sentía como paracaidista a punto de saltar hacia la oscuridad de un territorio enemigo. Como solo escudo poseía una frase que indicaba mi ignorancia del francés: “ye ne parle pa fransé”. Así, sin el más mínimo esfuerzo por adecuar mi pronunciación. Tras ello agregaba, de brazos cruzados y alzando la barbilla: “ye parle español”. Sin entender una palabra, llegué al salón de clases donde se hallaban quienes me acompañarían todo un año. Eran de procedencia muy diversa: suecas, egipcios, pakistaníes, estadounidenses... y uno de ellos, Jorge, venía de España. Hablaba también español. Yo lo entendía. Pero… al no más escuchar su acento, lo declaré enemigo. Resonaban en mí las lecciones de historia patria, sobre todo el Decreto de Guerra a Muerte, sí señor. Recuerdo una mañana de hojas secas al viento, un recreo específico. Acorralé a Jorge y, cosa excepcional, le dirigí la palabra: supo así cómo Bolívar había hecho justicia en estas tierras, expulsándolos a ellos, diablos de cuernos y tridente a quienes sólo el oro interesaba. Jorge me miraba boquiabierto.
Este episodio autobiográfico me interesa como muestra representativa de algo grave y extendido entre nosotros: el sordo resentimiento, la constante infravaloración, cuando no el llano odio hacia lo que tenga su origen en España, más allá de los bonitos discursos, cuando los hay. Insólito despropósito si consideramos que hablamos la misma lengua en culturas marcadas por el catolicismo: dos coordenadas esenciales a la hora de procesar la realidad y generar sentido.
¿Cuánto nos lastra lo anterior? Es incalculable. Mucho más fluidos serían nuestros procesos de no escupir sobre nuestra herencia, cualquiera sea su origen: ello equivale a hacerlo sobre nosotros mismos. De lo que se trata es de tomar plena posesión, integrar, dar pleno uso.
En este sentido un certero camino viene recorriendo la Asociación de Academias de la Lengua Española, la cual nos agrupa a todos, desde España hasta Filipinas, desde Estados Unidos hasta Chile. En efecto, el gobierno del corpus de la lengua no es ya un asunto colonial en el que Madrid decide y nosotros acatamos, como si fuésemos inquilinos de nuestro idioma. Ahora, todo lo atinente a gramática, léxico y ortografía viene trabajado por todos y rubricado con el sello de la Asociación, teniendo en cuenta la legítima diversidad y la necesaria unidad. Así, el decir “diccionario de la Academia”, queriendo decir de la Real Academia Española, sin negar el rol fundamental que ésta juega en la orquesta, se aleja cada vez más de la realidad: la plural autoría. Y así debe ser: en la foto de 2010 el español puede ser descrito como una lengua americana de origen ibérico, dado que en esta orilla se encuentra el 90% de sus propietarios y parte esencial de la obra que con ella se hace.
Otro camino recorre, por ejemplo, el portugués, cuyos estándares no logran ser consensuados entre Portugal y Brasil. O la quimérica intercomprensión en el mundo de habla árabe…que, según algunos, comienza incluso a despuntar en el mundo angloparlante a fuerza de mucho abarcar y poco apretar.
           Nosotros, en cambio, contrariamente al niño que fui, hemos decidido hablar con Jorge. Gana él… y ganamos nosotros.

sábado, 28 de agosto de 2010

¿Nobles razones o pérfidas intenciones?

   Algunos recordarán a François Mitterrand, rosa roja en mano, rodeado de artistas, intelectuales y políticos de todo el orbe, subiendo hacia el Panteón en París el día de su toma de posesión como Presidente de Francia. Otros habrán retenido la imagen de este político tomado de la mano con Helmut Kohl sobre el campo de Verdún, donde las trincheras en la Primera Guerra Mundial produjeron miles de muertos. Lo cierto es que ostentó la presidencia 14 años, más que nadie en el siglo XX de su país, redujo al gran partido comunista francés a la insignificancia, dio a la izquierda francesa credibilidad como opción gubernamental, abolió la pena de muerte y sembró París de nuevos monumentos. Un político a tiempo completo... pero también un hombre de letras y amplísima cultura, cuyos libros revelan finos análisis y chispeantes narraciones en una lengua tallada, eufónica, ceñida a lo esencial. Este testigo de excepción de la relación entre lengua y sociedad escribió: “Una sociedad que deja en manos de otros sus medios de representación, es decir, los medios de hacerse presente ante sí misma, es una sociedad sometida”.

   Tiene razón Mitterrand. Y la lengua en todos sus ámbitos, registros y soportes es el principal medio de representación tanto del individuo como de la sociedad. Medio que lleva en sí coordenadas específicas y esenciales de sus hablantes. No se cambia de lengua, pues, como se cambia de ropa. Cambiar de lengua es cambiar de piel. Por ello nuestro gran Rosenblat decía: “la sociedad no puede dejar al arbitrio de fuerzas ciegas y contradictorias un instrumento tan vital como su sistema expresivo”. Hay que organizarse entonces para que este medio sea de oro y esté adecuadamente distribuido.

   Pero cuidado... una noble razón puede ocultar una pérfida intención. Algunos sospechan que detrás de los combates por la diversidad lingüística sencillamente hay un afán de dominación política: mantener confinados a determinados pueblos, sin posibilidad de real cotejo o elección, gracias a la lengua como aduana cultural. Para verlo claro, piénsese, en otro plano, en todos los beneficios que dan a una oligarquía local unas buenas barreras arancelarias y se captará plenamente la idea. Otros indican que el defender las lenguas poco difundidas es empujar hacia la primacía del inglés. Desaparecerán de todos modos –sostienen– y mientras se desmoronan sus hablantes van aprendiendo inglés. Para verlo claro pensemos en la Unión Europea. Si fuese de tres miembros grandes –Francia, Inglaterra y Alemania– nadie pensaría seriamente en que una de sus lenguas debería ser usada por todos. Pero al ser los miembros de tamaño muy disímil y existir 24 idiomas oficiales... ¿por qué no “simplificarse” la vida con el inglés?

   Se trata entonces de separar la paja del grano: analizar la posición de cada lengua y garantizarle a sus hablantes tanto identidad como apertura. Porque de lo que no cabe duda es de que estamos ante un tema fundamental. Fíjense que el propio Churchill –a quien, como sabemos, le fue otorgado el premio Nobel de literatura– en pleno fragor de la Segunda Guerra Mundial captaba que los combates del futuro se darían en planos más sutiles que el cañoneo: “Me interesa mucho la cuestión del inglés básico. Su amplia difusión sería una ganancia mucho más duradera y fructífera que la anexión de vastas provincias”.

   No comment.

viernes, 9 de abril de 2010

Invierta en El Español C. A.

     Imagine que usted es dueño de una operadora de telefonía. Un día se entera de que las otras operadoras comienzan a ofrecer nuevos servicios, muy demandados por cierto. Usted, en lugar de ponerse al día y ofrecer los mismos o mejores, les dice a sus clientes que, de desearlos, deben dirigirse a esas otras operadoras... y ello a pesar de disponer usted del capital y las competencias para ofrecerlos. A los pocos meses baja el número de suscriptores. Al año se halla usted en la quiebra. Insólito. Curiosamente, esto se parece en algo a lo que hacemos los hispanohablantes de América con nuestra lengua.

     Expliquémonos. Las lenguas funcionan como redes. Es más: son redes. Sus “suscriptores” son los hablantes. La mayoría de ellos se halla en un puñado de ellas porque les ofrece muchos “servicios”: sentido de identidad, comunicación, información, educación, perspectivas laborales, diversión, placer estético. Además, estos “servicios” se dan en relación con muchos otros “suscriptores”, a los cuales nos hallamos conectados, con los cuales podemos intercambiar sin traba alguna, ya que comparten el mismo código. 

     El inglés y el español se hallan entre las cinco lenguas más equipadas del mundo, de un total de 7.000. Son capaces de nombrar ya un amplísimo abanico de la humana actividad. Y, como todo idioma, poseen recursos dentro de sus sistemas lingüísticos para colmar cualquier vacío, es decir, generar cualquier “servicio” que no estén ofreciendo. Ahora bien, la inmensa diferencia con casi todas las lenguas del mundo es que el inglés y el español poseen los recursos humanos (académicos, lingüistas, profesores, maestros), materiales (presupuestos de academias, ministerios de educación, universidades y medios de comunicación que generan diccionarios, gramáticas, manuales de estilo, métodos de enseñanza) y jurídicos (legislación para determinar cuál es la lengua del Estado, cuál la de la educación, cuál la de un ámbito, cuál la de otro) para realizar las actualizaciones necesarias y que éstas encuentren una efectiva ejecución. En otras palabras, de quererlo, podemos tener en español todos los “servicios” que ofrece el inglés. ¿Por qué entonces gastamos ingentes sumas, no en equipar el español, sino en intentar, quiméricamente, que nuestros hablantes, en forma masiva, aprendan inglés? El resultado real de esta política, en general, es un pésimo nivel de inglés a la salida del bachillerato y la lengua propia infravalorada  e infraposeída.

     Imaginemos que invertimos en nuestra red: el español (basta con reasignar los recursos económicos hoy despilfarrados, no hacen falta nuevos). Formamos mejor a los maestros, ellos enseñan efectivamente a nuestros muchachos a leer, escribir y hablar, éstos encuentran en su lengua bien aprendida todos los “servicios” que necesitan y se entienden efectivamente con millones de “suscriptores”. ¿Y el inglés? No hará la falta que hoy hace. Será una opción abierta para aquellos que tengan una admiración especial por la cultura que en esa lengua se forja o para aquellos que, por razones profesionales, la necesiten (profesores, traductores, intérpretes). 

     Parece un sueño, pero lo curioso es que es mucho más barato y útil que lo que hoy generamos. Y totalmente viable.

sábado, 6 de febrero de 2010

Lengua para la libertad

Hay gente que piensa que nadie debe intervenir en la vida de la lengua, que su evolución debe ser... ¡espontánea! Pero todos intervenimos en ella. Claro, unos con más poder que otros. Y esto ha de importarnos, porque quien tiene poder sobre la lengua, tiene poder. Por una razón muy sencilla: ella es el vehículo fundamental de nuestra asimilación, construcción, interpretación y transmisión de los valores sociales. El dejarla al garete es, simplemente, abandonarla en manos del más poderoso... ¡en nombre de la libertad! Tendría que ser éste un verdadero santo para que sus objetivos fuesen nuestro máximo bienestar y más amplia realización. Generalmente, su agenda es algo mezquina: meter la mano en nuestra cartera o en nuestra conciencia, distribuir el poder entre los leales y demás linduras.

Nada más subversivo que la lengua, cuando es plena y cultivada. Con ella podemos dejar al desnudo las imposturas, construir órdenes distintos a los que nos rigen, proponer soluciones viables, imaginar una vida distinta, decir sí o no desde una roca firme. Pero la historia del orbe hispanohablante parece privilegiar lo que Octavio Paz denominó “el monólogo del Caudillo y la gritería de la Banda”, a los cuales yo agregaría el discurso que amaestra a los zombis que deambulan por centros comerciales. El ilustre mexicano proponía un antídoto: la palabra crítica. Decía que “sólo ella puede crear el espacio –físico, social, moral– donde se despliegan el arte, la literatura y la política”.

La antítesis de la palabra crítica es la neolengua, base de la perfecta dictadura plasmada en la novela 1984, de George Orwell. En ella, el Gran Hermano –otro caudillo– a fin de dominar mejor a quienes se hallan bajo su mando, decide imponer un idioma en el que todo concepto que remitiese a libertad o subversión quedase sencillamente suprimido. Jugada maestra, porque vemos aquello cuyos conceptos tenemos listos en nuestra mente para proceder a su captación en el mundo. Así, quien ve a su alrededor toda una gama de teléfonos celulares, a la par que discrimina todas sus funciones y potencialidades, es porque la lengua le ha permitido desarrollar una refinada capacidad de percepción de esos objetos. Si esa misma persona estuviese privada de toda información al respecto, sólo vería curiosos volúmenes que no sabría cómo hacer funcionar.

Concepto que no se tiene, objeto que no se ve, o al menos no se percibe con los claros contornos que nos permitirían interactuar con él de manera plenamente productiva. No abandonemos pues la lengua en manos del más poderoso, so pena de que sólo veamos aquello que a él le interesa. Intervengamos en la vida de la lengua para que su plenitud de conceptos y estructuras en el espacio público genere las opciones que dejen siempre abierta la libertad. Para que ésta no se convierta en una mera concatenación de sílabas que no sepamos cómo hacer funcionar.